En ‘debate público’, la masa sonora obtenida de una radio ‘mal sintonizada’ se desgaja en voces que con mayor o menor vehemencia o elocuencia intentan dar credibilidad a un debate imaginario. Voces singulares y respetadas son avasalladas por otras tantas, superpuestas, insolentes, desafiantes, y en la trama donde todo se dice, nada se entiende. Un intento de parodia hacia los discursos falaces y de odio de un tipo de política encapsulada en su propio sinsentido.